Riqueza

Riqueza

Un refrán español dice que todos los niños nacen con un pan en los brazos.


Curiosamente, cuando esperaba mis niñas, mis días viví con muy buen humor, estaba equilibrada y feliz. Nunca me sentí con tantos sentimientos positivos desde entonces, pero allí llegué a comprender que lo normal sería,que la media diaria la pasemos con una sensación de seguridad y optimismo y eso es independiente de las circunstancias materiales que rodean a una persona.
Mientras tanto, los acontecimientos pasaron con extrema velocidad alrededor de mí.
Embalaje, levantar cajas, traslado del apartamento en Sevilla a la costa de Cádiz, el desembalaje, y la familiarización con nuestra nueva situación, que pronto nos esperaba.


Yo quería ser feliz con el sol, el viento, el silencio, pero mi pareja no me ha acompañado espiritualmente. El seguía con la noche, con en el alcohol y el humo, y no podía estar conmigo en el nuevo camino que abría mi embarazo.

 

 

Espera tu turno, ya se calmará— me decían las mujeres andaluzas, qué vas a hacer sin él?Lo elegiste, pues aguanta!

 


Pero mis raíces húngaras y las imágenes femeninas vivientes de mi memoria - que eran unas Amazonas guerreras fuertes, honestas y justas, incapaces de someterse,- no dejaron forzarme en el nuevo molde y entregarme para el nuevo papel con éxito.


Durante el día estaba paseando en la hermosa arena blanca, mientras que el hombre descansaba después de una noche agitada. Por las noches le esperaba sin dormir hasta la madrugada para que llegara a casa.


Por las mañanas desayunaba y leía el periódico en una terraza cercana rodeada con parejas amorosas y familias que disfrutaban sus vacaciones.



Luego iba con un café en la mano a despertarlo, temiendo que si su Majestad está listo para levantarse. Porque aunque si se despertaba, se aburría conmigo y no podíamos compartir la cambiada situación vital.

Yo anhelaba el marido idílico quien cuida y protege su amor que está en estado, mientras él quería una niña feliz, servil que entretenía, pero se retiraba en silencio cuando ya no estaba necesitada.

Así fue que este hermoso lugar y la pareja idílica que parecíamos desde el exterior fue uno de los períodos más oscuros de mi vida del cual sentía que por todos los medios me tenía que escapar.


 

 

En el aeropuerto de Budapest me esperaban amigos y mi madre, pero para mí todo esto era algo mas. Pensamientos e imágenes cercanas rodearon desde las miradas. Mis raíces, de las cuales me huía en los últimos diez annos, el sabor del székelykáposzta, la urbanización maltratada, la oscuridad, las preguntas intrusas y las quejas que solo mis paisanos pueden proponer, me llenaron de repente con un extraño sentido de seguridad.

Estoy en casa.

He podido volver a ser niña de nuevo, dormir hasta el mediodía, no tenía que cocinar, lavar, limpiar mi única preocupación era descansar y prepararme para el gran acontecimiento que se acercaba;dar a luz a mis gemelas.

Todo esto no he podido hacer en Cádiz al lado de mi amor?

Allí podía a ver dormido todo el día, porque el estuvo haciendo lo mismo. Vivíamos en un hostal, comíamos en los bares. Entonces en qué era diferente mi vida en mi país? Porqué era mejor en mi casa sin él, que allí con él?

Continuará...